La escuela que podría ser... y la escuela que es.


JAG - Posted on 15 May 2012

Grupo La Illeta – Red IRES - Comunicación para Granada 2012

En el documento reflejamos algunas de las demandas de nuestros alumnos/as respecto la escuela que quieren al tiempo que hacemos un mínimo apunte de cómo vemos nosotros/as la escuela actual, en general, y qué estamos haciendo para defenderla.


1. Una aproximación a la escuela que quieren nuestros alumnos/as de 1º de ESO.

Tras hablar, o hacerles escribir, a nuestros alumnos/as de 1º de ESO respecto a cómo les  gustaría que fuera la escuela hemos resumido en el siguiente texto sus principales demandas.

En general “pintan” una escuela más cómoda, más creativa, “más bonita”. Una escuela más libre.

No les gusta nada lo de las vallas, seguramente influidos porque en alguno de los centros incluso cuando salen al final de la jornada, como los de 2º ciclo se quedan una hora más, tienen que enseñar el carné escolar. Si se les ha olvidado, o vienen sus padres o tienen que esperar hasta que salgan los mayores. No les gusta el aspecto “carcelario” de los edificios, ni las aulas estandarizadas; prefieren personalizar, adornar, hacerlas más suyas y más cómodas.

Esto encaja también con la petición de que se flexibilicen las reglas respecto el uso de móviles o poder escuchar música en clase, etc. Y, a su vez, es coherente con la imagen que se desprende de sus comentarios sobre el profesorado al que piden que sea menos estricto, más amable... menos duro.

Insisten mucho en lo de los ordenadores y en lo de menos alumnos/as por clase. También resulta curioso que ellos/as mismos propongan lo de separar en “listos” y “menos listos”; quizá influidos por la saturación de comentarios negativos sobre la actitud de los “menos listos” o por la idea generalizada de que los “malos” hacen que los “buenos” no puedan avanzar más. Se decantan por el uso de las nuevas tecnologías – quizá pensando que es una manera de “trabajar menos” - , el trabajo en grupo y sobre todo que las clases no se hagan tan pesadas. Por ello piden clases más cortas y descansos más largos o más frecuentes. A este respecto estaría bien recordar que en el ya famosos sistema finlandés, las clases duran 45 minutos y tras cada una de ellas hay un descanso de 15.

Piden asimismo que las actividades de clase sean más dinámicas, menos aburridas: más prácticas, menos teoría, más juegos, menos escribir, … profesores que “no expliquen tanto”. A este respecto resulta curioso que con frecuencia los que planteamos actividades más dinámicas encontramos resistencia porque, al fin y al cabo, suponen una mayor demanda de esfuerzo por parte del alumno/a que tiene que abandonar su papel predominantemente pasivo. Sólo cuando este estilo de trabajo se hace más rutinario las resistencias se reducen, porque lo que parece que les cuesta más es el cambio de modelo o el cambio de hábitos.

En este sentido también resulta muy interesante que se quejen de que tienen muchos profesores/as, incluso alguno pide tener un sólo profesor. Quizá el problema no es que les cueste más o menos un modelo que otro, sino que lo que rechazan de plano es continuamente tener que adaptarse a modelos distintos – casi uno por profesor/a - que en algunos casos implica además sistemas de funcionamiento de las aulas prácticamente opuestos. (“Que no sean tan diferentes” responde uno de los alumnos/as).Encaja también con el perfil de alumnos que vienen de primaria donde el número de profesores por grupo es menor y el papel del tutor es más significativo.

Sale con frecuencia el rechazo, de un modo u otro, a los exámenes y al libro de texto; en algunos centros (Monforte del Cid) también aparece el rechazo al valenciano o a las áreas impartidas por profesores/as muy estrictos y con altos índices de suspensos (inglés y matemáticas). Reclaman actividades como natación o teatro, el uso con más frecuencia de los ordenadores, pantallas digitales; además de poder contar con portátiles o tablets para su uso personal en clase. Resalta el comentario de uno de los alumnos/as: “enseñar a cada uno lo que quiera ser de mayor”, que refleja la frecuente demanda de respuesta por parte de los alumnos respecto la utilidad de los contenidos que se dan en clase (“maestro, ¿esto para qué sirve?”). A este respecto la frase “tiene miga” porque es habitual que estemos dando contenidos realmente inútiles, separados de la realidad, ajenos a los intereses de los los alumnos/as y que no son necesarios para formar alumnos/as críticos y con voluntad de mejorar su sociedad. Pero por otra parte la “utilidad” – entendida en el contexto mercantil y consumista actual – esconde una visión del aprendizaje peligrosa; un aprendizaje que debe estar al servicio de las demandas consumistas de las empresas o de la necesidad de mano de obra del capital.

Por otro lado, la visión del profesorado que se desprende de sus comentarios es la visión del que está enfrente; de un profesorado que por una parte “pasa” de ellos/as y por otra es duro y poco comprensivo. “Que sepan callarnos” dice una alumna, “que no usen tanto tamagochi” , “que no pongan partes”, “simpáticos pero que no se tomen excesivas confianzas”. Entendemos que quieren un profesor, no un colega, pero tampoco un juez ni un guardia jurado. Encontrar la distancia adecuada, ni demasiado lejos ni demasiado cerca, es quizá una de las tareas más difíciles de nuestra profesión , sobre todo porque cada alumno/a tiene sus propias preferencias y les molesta que no las respetemos.

Por último cuando se les pidió que den una nota a la escuela actual (no al centro concreto donde están ahora, sino a toda su escolaridad) salió un suspenso: 4,1. No es una nota demasiado baja para lo que cabía esperar, pero los datos revelan que aunque hay más alumnos/as que aprueban a la escuela con notas bajas (5 y 6 sobre todo) los que la suspenden lo hacen con notas muy bajas. Reveladora y sintética es la explicación que dio un alumno/a al cero que le propinó a la escuela que ha vivido: tengo mucho sueño, los libros pesan y es muy aburrido.

A partir de aquí, algunos hemos hablado con los grupos y estamos intentando llegar a acuerdos para aplicarlos en este último mes de clase “de prueba” e intentar generalizarlos para el curso que viene. Acuerdos como: adornar más la clase, dejar 10 o 15 minutos libres, más actividades de ordenador, negociar más los contenidos, explicar menos, más juegos...estamos en ello

 

 2. La escuela que vivimos a diario

 

      Tras describir brevemente qué escuela equieren nuestros alumnos/as no nois resisitimos a hacer una pequeña síntesis de la escuela que ahora mismo tenemos, siempre desde nuestro punto de vista.

       

Una escuela cerrada y selectiva. Muy aburrida y muy poco eficiente. Centros y aulas poco atractivos, con los que los alumnos no se sienten identificados. Profesorado a medio camino entre la resignación, la pasividad y la indignación. Clases rutinarias, contenidos poco atractivos, poco interesantes, poco realistas.

Escuela judicializada, normativizada, hipercontrolada... con poco espacio para la autonomía, para la flexibilidad, para la participación.

Competencia y predominio de lo individual frente a lo social, equipos directivos dirigidos, atemorizados y sometidos. Padres preocupados, indignados y confundidos sobre el papel del profesorado, sobre las funciones de la escuela, sobre su derecho a la participación.

Una escuela pública en franco retroceso frente a la privada... en recursos, en prestigio. Medios de comunicación que ofrecen una imagen negativa e interesada de los profesores y de la enseñanza pública.

Una escuela, en fin, triste y castigada... pero que resiste – resistimos- . Una escuela que lucha.

 

3. La escuela que resiste.

 

La escuela que queremos, la escuela que quieren nuestros alumnos/as, no es la que tenemos ahora mismo, pero la realidad es que hay día parece que estemos más lejos de conseguirla. Por ello no queremos dejar pasar la oportunidad para hacer un brevísimo resumen de las actuaciones en las que hemos estado involucrados en defensa de la escuela pública... de la escuela que puede y debe ser: de todos/as y para todos/as.

 

Desde el IRES venimos reclamando la transformación de una escuela y en los últimos años, y más si cabe en este último curso, la escuela se va transformando. El problema es que lo hace en el sentido opuesto al que nosotros/as y una gran parte de la comunidad educativa y de la sociedad demanda. En el caso de la Comunidad Valenciana – como en el de la de Madrid – todos estos cambios se suman a una trayectoria ya muy larga de retrocesos en lo derechos laborales del profesorado, en las condiciones de trabajo y en los derechos civiles de los usuarios de las escuelas públicas. Ante este panorama tanto los sindicatos de profesores y alumnos/as, como algunas asociaciones de padres o los centros educativos por su cuenta, hemos estado resistiendo a los embites que desde los gobiernos central y autonómico se están dando a un modelo de escuela, que es tanto como decir a un modelo de sociedad. Algunas de estas actuaciones son:

Lunes de duelo: Los lunes los profesores/as damos clase “de luto” en señal de respeto por la muerte de la escuela pública.

Camisetas: Unos cuantos de nosotros/as damos clases al menos una vez a la semana con camisetas negras o verdes con lemas de defensa de la escuela pública.

Concentraciones en las puertas de los centros, una vez a la semana.

Asambleas en los centros y por comarcas. Convocadas en los centros, para acordar medidas de protesta o ratificar la de los sindicatos.

No a las actividades extraescolares. Acuerdo en muchos centros de no realizarlas

Referéndum sobre aceptación o no de la propuesta del nuevo decreto, autonómico sobre recortes en el sector público. Han participado aproximadamente el 60% de los trabajadores de educación y sanidad pública. El resultado ha salido NO , con una aplastante mayoría del 98%.

Manifestaciones locales, provinciales y nacionales. Realizadas en Alicante (ya hemos perdido la cuenta) en Valencia y en Madrid a la que acudimos unos cuantos de por aquí.

Huelga de consumo en días señalados.

Huelgas autonómicas y nacionales. En nuestra comunidad a partir de esta misma semana estamos convocados a una huelga intermitente (dos días por semana) durante tres semanas. Además uno de los días coincide con la huelga nacional , de todos los sectores de la educación, convocada para el día 22.

Por otro lado, mantenemos la lucha diaria que supone llevar a nuestras clases la ilusión y las ganas de hacerlo mejor cada vez y de resistir ante el desánimo. En este terreno juegan un papel fundamental tanto el trabajo conjunto, en la Illeta, como asociaciones de profesores/as como la nuestra. La propia existencia de la red IRES es un elemento de resistencia que, quizá ahora más que nunca, se hace imprescindible.

Para acabar, no creemos que haga falta definir por qué escuela estamos luchando; pero en todo caso, este escrito se complementa con el dirigido a Aula Abierta - precursores de la inciativa “yoestudieenlapública” - que se envío por correo a la red y que se publicará en la web de dicha organización en unas tres semanas. En él creo que definimos las líneas generales de las escuela por la que luchamos, aunque en estos tiempos están consiguiendo que más que pedir un cambio hacia delante, nos conformemos con resistir y reducir la velocidad de marcha hacia atrás.

 

ANEXO: RESUMEN DE COMENTARIOS DE LOS ALUMNOS/AS

 

ELEMENTOS MATERIALES

Pasillos más anchos, institutos sin vallas.

Clases más grandes ,con dos puertas, con aire acondicionado, más adornadas y bonitas, con pósteres de monstruos , sillones y más armarios. Con pantallas digitales. Todo más nuevo.

Patio con columpios y tobogán, más pistas deportivas, piscina, césped artificial, varios patios unidos por pasillos, más árboles y arbustos, jardín.

Cantina más grande. Salones de juegos, de ordenadores y de estudio

Taquillas con combinación, más grandes y separadas de las de los demás.

Aulas de teatro y educación para la ciudadanía.


HORARIOS Y NORMAS

No madrugar tanto, menos horas de clase y más de descanso, un recreo que dure más

Jornada partida, salir a las 11,30 y volver de 3 a 5

Descanso cada dos horas

Poder traer el móvil, entrar y salir cuando se quiera , poder comer y escuchar música mientras trabajamos


CLASES

Clases separadas de niños “listos” y “no listos”

Clases de 15 alumnos y trabajar en grupos de 5

Clases de música, natación y teatro. Una clase para hacer los deberes

Hacer salidas al pueblo,

Quitar el valenciano, sin inglés ni mates porque casi nadie las aprueba, aprender más idiomas

Portátiles para los alumnos, pizarras electrónicas y “cosas modernas”

Enseñar a cada uno lo que quiera ser de mayor

Libretas más pequeñas, hacer más trabajos. Trabajar en ordenador y en grupo

Clases más divertidas , escribir menos, hacer juegos

Exámenes con libro , sin exámenes

Usar tablet en vez de tanto escribir, portátil en vez de libro

Tener menos profesores, tener un sólo profesor

Tener actividades en el patio, hacer más prácticas y menos teoría

Trabajar por parejas o tríos.

Clases que no se te hagan tan largas y aburridas

Ver más vídeos, no tener deberes


PROFESORES

Profesores “que no expliquen tanto”, que tengan un carácter “más bueno”, que nos enseñen lo que no entiendo y que no sean tan duros.

Educados y que no falten al respeto “(no como el director, un “robot”)”

Simpático sin enrollarse hablando, que nos presten más atención, que no pase de nosotros

Que no regañen tanto, que no usen tanto el “tamagochi”, que no pongan partes, menos estrictos, que sepan callarnos, que no se den tanta confianza con los alumnos, más amables y pacientes, que no amenacen tanto.

Que se expresen mejor

Que no sean tan diferentes


Nota media a la escuela actual: 4,1

 


 

 

EL INSTITUTO QUE QUIEREN L@S ALUMN@S

DE 2º DE ESO DEL IES ALTAIA

Grupo Illeta

Desde el curso pasado, una hora a la semana, entra a clase la maestra de Pedagogía Terapéutica (PT), que junto con la profesora de Ciencias Naturales intentan acercar el aula a la vida. Nuestra clase de 2ºESO del IES Altaia (Altea) tiene 30 alumn@s que trabajan en grupos de 5 o 6 de forma cooperativa. Al inicio de curso ponen 10 euros en lugar de comprar el libro de texto, este dinero sirve para comprar libros para actualizar y ampliar la biblioteca de aula. El funcionamiento de la biblioteca de aula se puede consultar en el blog obrimunafinestraenlaula.blogspot.com.

Al iniciar el segundo trimestre, tras estar planteándonos “la escuela que queremos” como docentes y como ciudadanas, nos preguntamos qué opinarían l@s alumn@s. Y así nos decidimos a preguntárselo a l@s alumn@s de 2º ESO A.

Les repartimos un pequeño cuestionario titulado EL INSTITUTO QUE QUEREMOS.

  • ¿Cómo queremos que sea el instituto?

  • ¿A qué venimos al instituto?

  • ¿Qué queremos aprender?

  • ¿En qué participamos?

  • ¿Cómo queremos aprender?

  • ¿Cómo queremos sentirnos y relacionarnos en el instituto?

Primero contestaron a esas preguntas por parejas, después trabajaron un poco más las respuestas en grupos de 5 o 6 alumn@s. Por último, pusieron en común sus opiniones con el resto de compañer@s.

Respuestas

La mayoría quiere un instituto con mejores instalaciones y condiciones para trabajar, con pocos alumnos por aula, con un laboratorio de Ciencias mejorado y más grande (en el laboratorio de Ciencias no hay espacio para 30 alumn@s), además quieren que el instituto sea un lugar donde quepan todos y todas, confortable, con un horario que les permita descansar...

Todos y todas vienen al instituto a aprender cosas nuevas, cosas de su entorno, cosas de la vida, cosas, insisten, que les sirva para su futuro y, sobretodo cosas que les haga ser más independientes, en resumen, como ellos dicen, a ser personas.

Les gusta participar en las actividades del centro: coro, proyecto Obrim una finestra al món, mantener limpio el instituto...Y también participar en las manifestaciones a favor de una escuela pública.

Quieren aprender de forma práctica, no sólo para que les sirva para aprobar exámenes, con experimentos, de forma divertida y no estar escuchando toda la hora a un profesor “echando el sermón”...

Y, por último los alumn@s de 2º ESO A quieren sentirse en el instituto en confianza, cómodos, en un ambiente agradable, en una clase activa de opiniones, a gusto con la gente para poder relacionarse con tod@s con libertad, seguridad y respeto.

 

 

 

 

 

Y no podemos olvidar "lo que se avecina". En el contexto actual, la escuela debe preparar para el decrecimiento.

Por ello presentamos también a este XIII encuentro de Granada la comunicación  "De casa a Fukushima. SIguiéndole la pista a la energía", donde explicamos una experiencia más de como trabajar el tema de la energía y sus problemas en nuestras aulas. 

 

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