Democracia en la escuela


rporlan - Posted on 13 October 2010

Columna de Rafael Porlán, coordinador de la campaña de difusión del Manifiesto Pedagógico No es Verdad, publicada en la revista Cuadernos de Pedagogía nº 405

La democracia se ha quedado en la puerta de muchas escuelas. Propongo algunos principios imprescindibles de una imaginaria “Constitución escolar”.

La democracia en la escuela es un valor social que hay que promover decididamente con todas sus consecuencias. Los centros deben desarrollar una cultura democrática global que implique a todos sus miembros (estudiantes, docentes, madres, padres y personal no docente) y abarque todos sus ámbitos (pedagógico, organizativo, de gestión, etc.).

Al ser una institución compartida entre adultos y menores, es obligación de los primeros garantizar el aprendizaje democrático de los segundos.

La democracia se aprende. Por ello la escuela debe promover actividades que estimulen la participación de los diferentes colectivos en la toma de decisiones, el debate constructivo, el ejercicio de libertades, el cumplimiento de normas, etc. El papel de los equipos directivos es determinante.

Los estudiantes son personas portadoras de conocimientos, experiencias e intereses. Una enseñanza democrática, por tanto, no puede

ser concebida como mero “adoctrinamiento” curricular sino como un proceso guiado de participación responsable. El estado debe mantener una relación democrática con los centros, dotándolos de los medios necesarios para el desarrollo de su función y entendiéndolos como instituciones que tienen el derecho y el deber de promover la mejor formación de sus estudiantes. El estado ha de promover una formación de los docentes que les capacite para decidir, aplicar y evaluar por sí mismos, de forma democrática y cooperativa, los proyectos que favorezcan el mejor aprendizaje y para implicarse activamente en la vida de los centros. Es responsabilidad de los docentes generar un auténtico conocimiento profesional que se base en el contraste democrático y riguroso de modelos y experiencias pedagógicas. Las universidades deben garantizar la vivencia de una cultura radicalmente democrática en las instituciones encargadas de la formación inicial de los docentes.

Concluyo pensando que una concepción profunda y consecuente de la democracia revo- lucionaría la escuela... ¿y la sociedad?

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