"Un modesto regalo". Preciosa columna de Concha Caballero en el País sobre una profesora.
...Poco a poco había conseguido que la clase se desarrollara con normalidad y, además de la asignatura, solían hablar de temas de la vida cotidiana. Algunos de ellos contaban problemas y preocupaciones realmente pavorosos. Muchas veces la profesora se había quedado sin palabras. ¿Qué decir cuando palabras como "familia", "padre", "amigos", lejos de asociarse al amor y la protección, solo señalan soledad, abandono y conflicto? ¿Qué argumentar cuando sólo el hecho de asistir a clase, sorteando dificultades, supone un esfuerzo supremo?
Por eso, siente una profunda indignación ante el crecimiento de la ola segregacionista en las aulas: los buenos y los malos; los fracasados y los exitosos, los listos y los tontos. Se pregunta si no es un atropello ético y un tremendo cinismo llamar fracasados a niños de apenas trece años que se han encontrado la vida cuesta arriba desde que nacieron....
























